El presidente Alberto Fernández encabezó el acto en el que se formalizó la capitalización a manos del Estado de la empresa mendocina Impsa, escenario en el que destacó el “esfuerzo” conjunto que hicieron la Nación y la provincia de Mendoza y afirmó que “no hay derecho a que la distancia que algunos llaman grieta postergue el desarrollo y el futuro de la Argentina”.
A contramano de lo ocurrido con Vicentin, otra empresa emblemática que el Estado nacional ofreció rescatar a través de una expropiación, la oposición política cerró filas en Mendoza con el gobierno de Fernández para volver a poner en valor a la firma que fue fundada por la familia Pescarmona y que entró en crisis hace unos años.
Impsa, ex Industrias Mecánicas Pescarmona, es una empresa de tecnología e infraestructura energética que supo tener presencia fuerte en el mercado internacional. Ahora recibirá una capitalización de u$s 15 millones por parte del Estado nacional y otros u$s 5 millones del gobierno de Mendoza para recomponer su capital de trabajo.
Impsa ofrece soluciones integrales para la generación de energía a partir de recursos renovables, así como equipos para la industria de procesos y la energía nuclear; y desarrolla, además el diseño, la ingeniería, fabricación, montaje, puesta en marcha y ejecución de proyectos bajo modalidad llave en mano.
Tiene 114 años de vida y exporta 85% de su producción. Lleva diseñadas y fabricadas más de 200 turbinas que producen energía en 40 países; sólo en la Argentina, además, produce torres eólicas, puentes grúas, y generadores para industria nuclear, entre otros.
Emplea de manera directa a 720 personas y genera contratos con más de 100 pymes nacionales. Fue considerada estratégica porque pocas compañías en el mundo producen equipamientos centrados en generación de energía: en Occidente hay sólo cuatro.
Con esta operación, el Estado nacional tendrá el 63,7% de las acciones, el provincial 21,2% y el 15,1% restante permanecerá en manos privadas (9,8% al fideicomiso de acreedores y 5,3% al fideicomiso de la familia fundadora).
La compañía estatal Bice Fideicomisos celebró un contrato de suscripción de acciones con la firma mendocina, que comenzó con una reestructuración de la deuda con gran apoyo de los acreedores.
Durante el proceso, que comenzó en agosto de 2020, Impsa tuvo asistencia del gobierno nacional mediante el programa ATP (el Programa de Asistencia a Empresas Estratégicas en proceso de Reestructuración de Pasivos del Ministerio de Desarrollo Productivo, a través del cual pagó 75% de los salarios.
En noviembre de 2020 la empresa reestructuró su deuda: acordó un plazo de gracia hasta 2025, una fuerte baja en los intereses a 1,5% y pagos de capital a partir de 2028.
En marzo, la asamblea de accionistas votó a favor de una ampliación de capital y aprobó ofrecer la suscripción de acciones a la Nación y a Mendoza. La operación le permitirá volver a competir en en Asia, Europa, Africa y América.
Actualmente trabaja en el diseño y la fabricación de las nuevas turbinas de la central hidroeléctrica de Yacyretá; los aerogeneradores del riojano Parque Arauco; la producción de equipamientos para la represa El Tambolar, en San Juan; equipos para YPF; y la fabricación del primer reactor nuclear argentino para generación de energía Carem; además de participar en la licitación para la construcción de la represa Portezuelo del Viento.
El presidente recorrió ayer la planta ubicada en la ciudad de Godoy Cruz, y compartió un acto con el gobernador de Mendoza, el radical Rodolfo Suárez. Señaló que la posibilidad de que Impsa “se mantenga en pie es el resultado del esfuerzo de toda la Argentina” y destacó: “La verdad es que terminan creando distancias entre nosotros, y a veces, por esa distancia, la gente padece. No hay derecho a que la distancia que algunos llaman grieta postergue el desarrollo y el futuro de la Argentina”.
Las palabras del presidente fueron el eco de las que, unos momentos antes, había dicho el gobernador Suárez cuando afirmó que “las grietas son una abstracción política” y que los políticos deben ser conscientes del “daño que generan en la gente”.
Luego de agradecer especialmente a los ministros Martín Guzmán y Eduardo “Wado” de Pedro por el apoyo que brindaron para facilitar la participación provincial en el recate de Impsa, Suárez destacó la rapidez con la que se avanzó en el plan de capitalización: “Los que estamos aquí, estamos dando un gesto de empatía: nos podemos poner de acuerdo”.
El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, dijo que el proceso “pone fin a una larga crisis” que le “podría haber costado su existencia” a la empresa.
Juan Carlos Fernández, CEO de la empresa, explicó que el salvataje se inició luego de seis años muy difíciles: “Fui a tocarle la puerta al ministro Kulfas, al gobernador Suárez para darle factibilidad a la empresa, todo se hizo en silencio”.
El titular de la UOM, Antonio Caló, dijo que Impsa es “la décima fábrica metalúrgica” que se pone en marcha junto al presidente y subrayó que más de 18 mil nuevos trabajadores metalúrgicos al mercado laboral.
Fuente: Chaco Día por Día