Sociedad
FMI: las 10 utopías del elenco estable
En este articulo, lo que resaltamos es la otra utopía, la de los crueles de siempre. Aquellos que especulan que la clase media y el pueblo ya no les puede poner límite como en 2001
Jueves, 17 de febrero de 2022
              
“Por el bien del país…”Llamado al patriotismo”: .. Ricardo López Murphy expresó: “No podemos permitirnos otro default. (La Nación, 25 de enero, 2022) “economistas de Juntos por el Cambio ensayan escenarios sobre cómo podría darse la salida de las restricciones cambiarias en caso de un cambio de gobierno a fines del 2023” (Infobae, 11 de febrero, 2022). “El ex titular del BCRA, Federico Sturzenegger, abordó en un trabajo académico (Universidad de San Andrés) las implicancias del cepo cambiario”. Carlos Melconian: “no hay que comprar ’espejitos de colores’” (La Nación, 10 de febrero, 2022). “Domingo Cavallo agita el fantasma de 2002: por qué propone la convertibilidad como solución” (Cronista 10 de febrero, 2022).

Son casos muy interesantes de narcisismo patológico, para la psicología. El problema es que en vez de beneficiarlos con algún tratamiento, los dejan sueltos y redimidos. Los medios hegemónicos los ayudan y se los embuten a ayunos e indocumentados, que les prestan oídos.

Si la táctica de la alianza JxC es seguir confundiendo a la ciudadanía, van bien. Las repercusiones de sus dichos en el exterior son muy nocivas, pero a ellos no les interesa ni el país, ni la gente. Recuerden que fueron funcionarios de todos o alguno de los ex presidentes Menem, De la Rúa y Macri.

Letanías hipnóticas
1. Recorte al gasto primario.

2. Reorientación del gasto en subsidios

3. Disminución de impuestos.

4. Desregulación financiera y tasas de interés libres de acuerdo al mercado.

5. Tipo de cambio competitivo, regido por el mercado.

6. Comercio absolutamente libre.

7. Apertura incondicional a la inversión extranjera directa (IED).

8. Privatización de empresas públicas.

9. Desregulación de los mercados.

10. Seguridad de los derechos de propiedad.

Lo verdaderamente utópico es la creencia de la gente en un sistema que colapso una y otra vez, y que este vuelva a ser posible para sacar al país adelante. JxC y sus macroeconomistas les prometen solucionar la tragedia que ellos mismos crearon. Como si haber aumentado el desempleo 50%, disparado la inflación al doble, devaluado el 500%, aumentado u$s 100 mil millones la deuda y otros trastornos, no fueran inherentes a la misma nueva propuesta.

La influencia ideológica, los organismos internacionales y los actores políticos nacionales en las crisis financieras han sido imprescindibles. Relevantes a la hora de aplicar políticas que han implicado violencia, estallidos sociales simultáneos en diferentes localidades del país, generando inestabilidad política permanente.

La expedición de la denominada “Ley convertibilidad” que estos quijotes apoyaron en los noventa, reglamentó el fenómeno político económico en términos de legalidad y luego estableció las condiciones previas para iniciar un proceso de privatizaciones y apertura de los mercados nunca antes visto. Estableciendo una estructura institucional de apoyo, reiterando una vez más la eficacia simbólica de las leyes y la dominancia ideológico-tecnocrática, en contraposición con la aguda brecha social que se iría consolidando y finalizaría con una crisis financiera e institucional de características inéditas en 2001.

El escaso avance en la cobertura y garantías de derecho a tomar decisiones soberanas, hizo que fuera desplazada del territorio nacional la jurisdicción de la deuda pública, que significaran inconsistencias entre los intereses nacionales e internacionales, que problematizó los principios fundantes del estado de derecho y la concepción política del concepto de independencia económica y justicia social, inseparables de las democracias constitucionales modernas.

En todas las crisis financieras argentinas cobró especial relevancia el concepto “liberalizador” de las políticas públicas que vino a reinstalar Mauricio Macri. Con estos cínicos de siempre, volvió a cobrar vigencia el esquema de subordinación al FMI y los intereses financieros internacionales.

En la medida que siempre existieron coincidencias entre los ejes operativos (1976-1983) (1989-1999) (2015-2019), se podrá entender el fenómeno político. Las experiencias democráticas repitieron el modelo que desgastó las instituciones y remachando la crisis financiera, aumentando más la brecha entre la política económica y la problemática social. Mencionar los comentarios de esta secta religiosa no es una cuestión menor, es una necesidad, por su participación en los procesos de frenesí por los cuales ha atravesado el país.

En los momentos de inestabilidad política la carga más pesada siempre la soporta el pueblo.

Las causas del desplazamiento del poder político hacia las finanzas, forzado por la plétora vinculada a los mercados son complejas y tienen una relación estrecha con las formas y metodologías que fuerzan al país mediante presiones, a riesgo de caer en conflictos sociales y económicos, muchos de los cuales paradójicamente, son la consecuencia de aplicar este tipo de esquema.

Estas políticas se remontan desde mediados de los cincuenta, coincidentemente con el ingreso del país como miembro del FMI. En particular, el endeudamiento de Mauricio Macri constituye para muchos una intensificación de los conflictos del siglo pasado, cuando los organismos multilaterales de crédito contribuyeron ideológica y coercitivamente a disciplinar gobiernos cívico-militares y civiles, jaqueados o condicionados institucionalmente por un eventual conflicto o golpe de estado.

La lógica de soporte e intereses de los actores son fundamentales para obtener el desplazamiento del poder político hacia el poder financiero internacional. Imponen sus ideologías dogmaticas y autoritarias. Tienen poder hegemónico en círculos académicos, coloquios, medios, comunicadores, boletines económicos, corporaciones y empresarios compinches. Explicable al ser concebida en función de los hechos que les interesa destacar, son fecundas en aportar sospechosas evidencias empíricas. Los macroeconomistas disponen de toneladas de publicaciones de numerosas mentes condicionadas e interesadas en la permanencia de sus ideas, razonamientos articulados y defendidos por su congruencia interna; aunque no reflejan la realidad. Y si los hechos son patentes-como la pecaría situación actual-, foguean las tensiones para incendiarlo todo. El horizonte para ellos nunca ofrece perspectivas alentadoras con un Gobierno insumiso. Configuran una verdadera burocracia que siempre es un factor de rigidez e inmovilismo, contra las perspectivas de cambio.

Ser un país que no acata las recomendaciones del FMI y las mejores prácticas del mercado, tiene una serie de implicancias que afectan todas las esferas de garantías de derechos. En principio, el hecho de ser despojado del crédito internacional, del cual ningún país puede prescindir. De igual manera acatar, implica la irrupción de la posesión intelectual, constituida por redes (Networking), con una visión del mundo y de la vida muy lejana a nuestro sistema de interpretación de la realidad.

Así las cosas, por una parte existe todavía el formateo que desreguló en los noventa y provocó el fenómeno de transferencia de poder, y por la otra, las intervenciones atípicas de un poder del Estado que actuando como guardián de ciertos intereses, toma posición a su favor y defensa.

Los casos argentinos 2001 Y 2018, de cara a los fenómenos políticos que representan las crisis financieras, resultaron del detrimento de la conducción política que se desplazo a estos buhoneros, de manera forzada-ahora son políticos, technopols-, haciendo que la realidad de los poderes del Estado sigan un curso distinto al que marca la Constitución.

En la vulnerable situación de sometimiento que cayó el país en 2001 y 2018, los actores locales forzaron y encadenaron hasta las últimas consecuencias los efectos de la aplicación de la profundización de ese fundamentalismo. En 2002 el nivel de desocupación y subocupación alcanzó alrededor de 53%, el problema de fondo era la destrucción del aparto productivo, que obligó a los movimientos sociales y trabajadores a organizarse para enfrentar la realidad social. En 2019 la pobreza alcanzó 41% (UCA) y si no llegaba el FMI para evitar el default en dólares-ya que en pesos se defaulteó la deuda-, el gobierno de Macri finalizaba en junio de 2018.

Es necesaria una mirada reflexiva al arrinconamiento impuesto al poder político argentino por parte del poder financiero internacional y sus tradicionales cófrades locales, para impedir que se repita una situación de similares características. Enfrente del FDT están agazapados los fabricantes de miseria. Cuidado. Rodríguez Larreta y Vidal no son palomas, son la variantes delta y ómicron de Cambiemos.

Sin embargo, aunque el optimismo de ideólogos, actores y beneficiarios del adefesio JxC no quiera reconocer las limitaciones de su vigencia-que pretenden perpetuar-la Argentina es un país con un pueblo valiente que conoce sus derechos.

Nos colonizaron mucho tiempo a su visión del mundo, que recomendaba: “miremos como resuelven sus problemas los países desarrollados”, omitiendo deliberadamente que los países desarrollados, antes de ser desarrollados, nunca fueron sub desarrollados. Los países emergentes han aplicando las recetas, pero siempre perjudicando al pueblo, como al fin y al cabo terminó Chile-el caso exitoso-, que subordinó las políticas públicas a las reglas de esa ilusión.

En el artículo anterior, tratamos la utopía de los super héroes de jueguitos y películas desde el sofá. En la vida real no hay “Lokis” ni “duendes verdes” para matar al FMI, es un poco más jodido. Creemos que muchos dirigentes tendrían que usar mejor el tiempo y ser héroes ayudando al prójimo, como lo hacen los delegados de fabrica, los dirigentes sindicales, los capitanes de la economía popular o los que utilizamos “la propia” para arrimar el hombro.

Pero en este articulo, lo que resaltamos es la otra utopía, la de los crueles de siempre. Aquellos que especulan que la clase media y el pueblo ya no les puede poner límite como en 2001.

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

Fuente: Ámbito
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