Economía
Precios: en Wall Street sorprendió aceleración de enero en Argentina
Los principales analistas internacionales que monitorean el club de los emergentes y la región en particular están curados de espanto con el caso argentino. Sin embargo, reconocen la subestimación.
Jueves, 17 de febrero de 2022
              
Un fugaz paneo sobre la lectura que realizaron los analistas de los principales bancos de inversión y consultoras internacionales de Wall Street y Londres refleja cierta dosis de sorpresa sobre la aceleración inflacionaria que mostraron los índices de precios minoristas de enero pasado en Argentina. Para estos expertos internacionales el caso argentino ya no es un leading case, sino más bien un caso perdido, por lo que no les asombra casi nada. Sin embargo, tras ver los datos del IPC de enero reconocen cierto asombro. A modo de síntesis señalan que la inflación minorista de enero (3,9% mensual) estuvo en línea con las expectativas del consenso de Bloomberg (3,95%) pero escaló un peldaño más respecto de diciembre.

Si bien la inflación subyacente se redujo al 3,3%, la tasa anual se situó en un nivel extraordinariamente alto del 54%. Respecto de la inflación subyacente destacan que ahora se ubicó por encima del 3% por 16 meses consecutivos (promedio 3,8%; Min=3,1%, Max=4,9%). En tal sentido alertan sobre la dinámica de la inflación subyacente que es aún más llamativa que las ya muy altas tasas de inflación, dado que todavía hay una cantidad significativa de inflación reprimida en el sistema debido a los controles cambiarios, controles de precios, controles sobre exportaciones y tarifas públicas por debajo del costo.

Por lo que sentencian que Argentina aún debe desarrollar un sólido plan de consolidación fiscal a mediano plazo y que carece de una estrategia/ancla monetaria. Claro que, ambos temas están vinculados. Y anticipan que la reciente aceleración de la depreciación del peso y algún ajuste de los precios regulados en febrero contribuirán a mantener alta la inflación en los próximos meses.

Por ejemplo, Alberto Ramos de Goldman Sachs señala que “a pesar de los extensos y cada vez más amplios mecanismos de control de precios formales e informales (incluyendo el tipo de cambio), la alta inflación ahora está profundamente arraigada y arraigada en los mecanismos de formación de precios y salarios: 10 de los 12 grupos del IPC muestran tasas de inflación anual superiores al 40%, con prendas de vestir y calzado (66,3%) y restaurantes y hoteles (65,8%) a la cabeza”. Destaca que la inflación general ha estado por encima del 30% anual durante 43 meses consecutivos: promedio de 47,2% interanual entre el 18 de julio y el 22 de enero; con la inflación núcleo promediando un 49,4% interanual aún mayor durante el mismo período. “Esto da fe de los importantes desequilibrios de las políticas macroeconómicas y del fracaso de la autoridad monetaria a la hora de garantizar el control monetario y lograr una inflación baja y estable”, sentencia Ramos. Además una señal clara de la difusión generalizada de las presiones inflacionarias es el hecho de que 7 de los 12 grupos del IPC registraron aumentos de precios superiores al 3% en enero (con 6 superiores al 4%). Si bien el IPC de enero dio lugar a que la inflación general anual bajara 20 puntos básicos lo hizo hasta un nivel todavía extraordinariamente alto del 50,7% mientras que la inflación subyacente anual disminuyó 90 pb a 54% interanual. “Por su parte, la inflación de precios regulados disminuyó 310 pb; y con un 34,6% interanual continúa registrando precios muy por debajo de los establecidos libremente, ayudado por controles distorsionadores sobre tarifas de energía, peajes y tarifas de colectivos, entre otros”, añade la gente de Goldman. Por su parte, Débora Reyna de Oxford Economics hace foco en el aumento en Comunicaciones (7,5%) debido a una suba en las facturas de telefonía celular e internet, además de alimentos y bebidas no alcohólicas. Así y todo mantiene la estimación en el 48% para fin del 2022 a raíz de que la inflación general se vuelve más rígida y pone esperanzas en que el acuerdo con el FMI imponga tasas de interés reales positivas. “Si bien los detalles del entendimiento con el FMI aún no se han revelado, en nuestro último ejercicio de simulación con un fuerte impacto en la tasa de política de alrededor de 15 puntos porcentuales, encontramos que la inflación seguirá siendo alta hasta 2024 en alrededor de 30-35%, lo que demuestra que hay un largo camino para el país para detener la inflación galopante”.Para los economistas del Banco Itaú, Juan Barboza y Diego Ciongo, más cercanos a la sensación térmica regional, la lectura de enero que marca un aumento de la inflación trimestral anualizada al 49,6% desde el 47,3% de diciembre induce a mantener el pronóstico de un 60% anual para este año, sobre todo por los aumentos necesarios en los precios de los servicios públicos y una depreciación más rápida del peso. Por lo que descuentan nuevas subas de tasas a lo largo del año.

Fuente: Ámbito
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