Industria Pesquera
Industria pesquera: la potencialidad de nuestro mar
El sector pesquero argentino tiene una larga historia en el Atlántico Sur. Puede crecer y desarrollarse a partir de la biodiversidad marina.

Martes, 2 de junio de 2015
La actividad pesquera argentina sostuvo la economía de las Islas de Atlántico Sur durante buena parte del siglo pasado. Se inició en las Islas Malvinas con la instalación de empresas argentinas que no sólo pescaron en la zona sino que se localizaron en el territorio isleño con inversiones y pobladores, informó Tiempo Argentino.
El desarrollo de la industria pesquera nacional en las islas adquiere relevancia cuando analizamos el caso de las Islas Georgia del Sur. Estas islas nunca contaron con población nativa y fue la Compañía de Pesca Argentina quien en 1904 se radicó en la Isla San Pedro y construyó Grytviken. Este comenzó siendo un puerto para los tres buques iniciales que operaban en la zona, todos con bandera argentina, y prosiguió con la construcción de una importante factoría ballenera que hizo posible, por primera vez en la historia, la radicación de una población estable en esas islas.
Con el pasó de los años, Grytviken se convirtió en el principal centro ballenero de la región y luego del mundo, con una población permanente que llegó en algunos años a 2000 habitantes y a partir de la cual se crearon en las islas Georgia otras estaciones balleneras como Puerto Leith, Puerto Nueva Fortuna y Husbik. Allí se localizó también la industria de aceite de ballena más importante del mundo en esas épocas, mostrando la potencialidad de la región.
El Estado argentino instaló en 1905 en las islas una estación meteorológica bajo bandera argentina, que funcionó ininterrumpidamente por más de cuatro décadas. Los inconvenientes con los ocupas británicos comenzaron con la Segunda Guerra Mundial, cuando hubo incidentes con submarinos alemanes. Hacia 1945, los ingleses expulsaron a toda la población civil argentina que se ubicaba en las islas. En 1950, dejó de funcionar la estación meteorológica también por imposición británica y en 1960 la Compañía Argentina de Pesca perdió las licencias que tenía para navegar y operar en la zona, por lo que dejó de existir.
Esto significó abandonar el primer y más importante proceso de activación económica que se produjo en las islas. Las licencias pasaron finalmente a firmas japonesas que en 1964 dejaron de operar en el puerto construido por argentinos que hoy no es más que ruinas, galpones desolados, máquinas oxidadas y barcos abandonados. Incluso una iglesia y un cementerio, donde yacen más de 200 tumbas de aquellos pobladores.
El sector pesquero argentino no está atravesando en la actualidad un buen momento a pesar de que las oportunidades para crecer y desarrollar esa industria en el mar nacional están latentes a partir de la increíble biodiversidad del mar argentino que cubre la plataforma continental de nuestro país.
Es necesario tener presente la historia para consolidar internacionalmente los derechos nacionales en el sector del Atlántico Sur sobre el que la Argentina tiene soberanía.
Fuente:InfoNews