Elecciones 2015
Elecciones y sospechas, una sociedad indisoluble
Los electores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires elegirán hoy a sus autoridades, entre ellas el jefe de Gobierno que sucederá a Mauricio Macri.

Domingo, 5 de julio de 2015
Los electores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires elegirán hoy a sus autoridades, entre ellas el jefe de Gobierno que sucederá a Mauricio Macri. No son elecciones como cualquier otra, sino una prueba de fuego para el PRO que, por primera vez, no llevará a Macri en sus boletas, aunque lo tienen como un actor principal y pueden significar el norte en su objetivo presidencial a un mes de las primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias; aunque no parece indispensable, un triunfo de su partido lo aventará en la disputa con sus adversarios de la alianza opositora Cambiemos.
Para los chaqueños, el resultado será más que una noticia en los medios nacionales: es una vidriera a la que no se le puede sacar los ojos de encima, ya que Macri es un aliado de la intendenta de Resistencia: Aída Ayala, y mientras los propios ven al líder del PRO como un viento de cola para ella, sus detractores la asocian convencidos de que semejante apareamiento le costará caro en la consideración de los electores chaqueños. En ese contraste, está claro que así como un resultado favorable le aportará una bocanada de aire fresco, no hay dudas de que una derrota no será el mejor augurio para sus ansias de repuntar el score de las primarias.
Otro de los aspectos trascendentes de estas elecciones es la implementación del sistema electrónico de votación. Las computadoras llegan envueltas en un manto de sospechas desde por los presuntos errores de programación, pasando por el temor a los hackeos, y hasta las clásicas operaciones fraudulentas. Los cuestionamientos se incrementaron en el último tiempo, aunque independientemente del valor de los argumentos, no se pueden disociar de maniobra orientada a devaluar la legitimidad de quien resulte ganador.
Para los porteños, votar en una computadora no es una novedad como para los chaqueños que el 20 de septiembre tendrán que hacerlo con las mismas maquinitas en todas las categorías en Resistencia y parcialmente en tres ciudades del interior. La Municipalidad se adelantó y licitó el sistema por su cuenta para evitar que el escaso tiempo le sirviera de excusa a la administración provincial y que finalmente haya que resignarse al sistema tradicional de papeleta. No obstante, el ministro de Gobierno, Javier Oteo, dijo que la licitación está en marcha y que sólo resta abrir los sobres.
De la transparencia que demuestre el sistema en las elecciones porteñas dependerá el visto bueno o las observaciones a las elecciones de la capital chaqueña, sobre todo teniendo en cuenta que se tratará, seguramente, del mismo proveedor. Mirando esto, hasta podría decirse que aún no está decidido si se hará de una forma u otra, pero, cualquiera sea el sistema elegido, será tachado de sospechoso: el de la papeleta tradicional, cuestionado por la oposición, y el digital, mal visto por el oficialismo. Definitivamente, el esfuerzo de la fibra óptica sirvió para abreviar la brecha tecnológica pero no las mañas políticas.